LA VIDA POR DELANTE (1958)

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Dirección y argumento: Fernando Fernán Gómez
Música: Rafael de Andrés

Acogida al Crédito Sindical

Frase:
«Estamos recién casados. Hay que visitar castillos y todo lo que le pongan a uno por delante. Si no la gente se ríe…» (Josefina)
Palabras curiosas: el término «enchufar» entendido como «colocar en un cargo a alguien que no tiene méritos para ello por amistad» se utiliza ya en la película.

 

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Plano inicial – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a ¿quién?

 

Antonio Redondo (Fernando Fernán Gómez), estudiante de Derecho de último año, va a casarse con Josefina Castro (Analía Gadé), licenciada en medicina. Sin embargo, los padres de ella la obligan a esperar a que él termine la carrera con lo que ambos pretendientes ponen todo su empeño por hacerlo lo antes posible. Finalmente, él consigue terminar sus estudios y se casan.  Después de la luna de miel, comienza su verdadera vida matrimonial. Antonio tiene problemas para conseguir un trabajo fijo con el que ayudar a la economía familiar lo que crea cierto malestar en Josefina, quien no trabaja a pesar de haber estudiado como era habitual entre las mujeres casadas durante la dictadura franquista. El matrimonio vive en casa de los padres de ella por lo que su primera misión será encontrar un piso para ellos solos…

 

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Uno de los primeros papeles de la actriz argentina Analía Gadé en España

 

NO SIGAS LEYENDO SI NO QUIERES CONOCER EL RESTO DEL ARGUMENTO 

Los trabajos de Antonio serán variados: vendedor de aspiradoras, presentador de espectáculos musicales, extra en el teatro, maestro de un colegio femenino (en el que estudia Rosa Sanchidrián, papel interpretado por Gracita Morales). El trabajo de enseñante es el más estable aunque en casa Antonio le dice a Josefina que es una escuela de chicos para que su mujer no se ponga celosa. Sin embargo, un día Josefina va a esperar a su marido a la salida del trabajo y se da cuenta de la verdad y sale corriendo enfadada. Al volver a casa Josefina le dice a sus padres que Antonio es un “sultán, un gallo en su gallinero”.

 

Para arreglar sus problemas, el padre de Josefina les va a dar el dinero con el que alquilarán un piso muy pequeño y viejo a cambio de que Antonio abandone su trabajo en el colegio. Un día invitan a casa a Manolo (Manuel Aleixandre), antiguo amigo de Antonio y bon vivant millonario, que va a “enchufar” a Antonio en un bufete de abogados. Manolo representa el éxito que el matrimonio anhela y que todavía no ha podido conseguir. La vida matrimonial continua adelante a pesar de las estrecheces económicas. Antonio le regala un coche a su mujer y un día ésta tiene un accidente. En comisaría, declaran las dos partes involucradas: Josefina y dos camioneros que transportaban animales. Cada uno cuenta su versión de los hechos favoreciendo respectivamente su inocencia. El único testigo (José Isbert), tartamudo, tarda mucho tiempo en declarar lo que vio pero no sirve para esclarecer los hechos ya que, en realidad, no vio nada.

 

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Fernando Fernán Gómez agradece su breve aparición a José Isbert

 

El primer trabajo como abogado de Antonio será, precisamente, defender a su mujer en el juicio por el accidente de tráfico. Antonio hace un pésimo trabajo y Josefina pierde el pleito por lo que tendrá que pagar una multa de mucho dinero a los dueños del camión. Antonio abandona el bufete ya que se da cuenta de que la abogacía no es lo suyo: “Manolo tenía razón, tenía que haberme aplicado más en los estudios». Josefina decide entonces abrir una consulta de psiquiatría para poder traer más dinero a casa a través de la cual gana mucha popularidad entre hombres de mediana edad debido a su belleza. Josefina no aguanta las continuas insinuaciones de los hombres y cierra la consulta cuando Antonio descubre que sus pacientes no son todas mujeres como ella decía. La película termina con un paseo del matrimonio en el que, una vez más, hablan sobre las posibilidades de triunfar en el futuro. Al final aparece de nuevo el amigo Antonio, en un lujoso coche y acompañado por varias señoritas, símbolo del éxito que continúan buscando Antonio y Josefina. La película comienza y termina en la misma escena con el matrimonio gritando “te esperamos, Manolo” mientras éste se marcha en el coche con las mujeres por lo que se revela que toda la historia es un flashback que fortalece la idea de búsqueda continuada de la felicidad por parte de los dos protagonistas de la película.

 

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Plano Final – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a Manolo

CULTURA Y SOCIEDAD

 

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Antonio intenta vender una aspiradora, artículo poco extendido en la España de 1958

 

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Publicidad del «Anis Marabú» en un tranvía de Madrid