PLÁCIDO (1961)

ESTRENO: 20 de OCTUBRE de 1961
DURACIÓN: 1 h 27 min
Depósito Legal: 5927-1961

Dirección: Luis García Berlanga 
Argumento: Luis G. Berlanga/Rafael Azcona
Guión: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Colina, José Luis Fonto
Música: Miguel Asins Arbó
Fotografía: Francisco Sempere
Productor ejecutivo: Alfredo Matas

Plano inicial, con motocarro de Plácido y estrella de Oriente al fondo

24 de diciembre. Gabino Quintanilla (José Luis López Vázquez) es el encargado de dirigir una campaña navideña organizada por unas burguesas de provincias cuyo lema es: «Siente un pobre a su mesa». El objetivo no es otro que el de ayudar a que los más necesitados compartan la cena de Nochebuena con familias acomodadas y disfruten del calor y el afecto que no tienen durante el resto del año. Plácido (Cassen) ha sido contratado para participar con su motocarro en la cabalgata, pero surge un problema que le impide centrarse en su trabajo: ese mismo día vence la primera letra del vehículo, que es su único medio de subsistencia. La película nos hará acompañar a ambos personajes durante el día de Nochebuena, una odisea a la que se unirán muchos otros a lo largo de la historia, en un frenético viaje por una ciudad de provincias en la España de los sesenta para poder hacer frente a la letra que le haría perder a Plácido su herramienta de trabajo. 

Plácido intenta pagar la letra de 7.000 pesetas
Las «artistas de Madrid» que vienen para contribuir a la colecta navideña para los pobres son recibidas en la estación

La trama de Plácido gira en torno a la celebración de las fiestas navideñas en una pequeña ciudad de provincia española y se inspira en una traslación, al pie de la letra, del lema de la campaña que cada Navidad, desde mediados de los años 50, llevaba a cabo una rama de la Congregación de la Medalla Milagrosa con el amparo del régimen franquista. El lema en cuestión era “Siente un pobre a su mesa” (por cierto, el título original de la película, que la censura obligó a cambiar) y servía para promover en esas fechas tan señaladas un sentimiento de caridad cristiana que fomentara la donación de alimentos y ropas para los pobres.

FRASE DE LA PELÍCULA

«Necesitamos el concurso de todos, de pobres y de ricos, porque para la caridad no hay fronteras. Toda la ciudad debe sumarse a nuestra campaña «Cene con un pobre». Que por una noche seamos todos hermanos, que por una noche los duros de corazón sean generosos, que por una noche cenen los pobres. Esta campaña está patrocinada por Ollas Cocinex, las mejores ollas a vapor del mundo».

La cabalgata de beneficencia con las artistas se cruza con un entierro

Berlanga encontró en el neorrealismo italiano una fuente de inspiración que queda plasmado en sus películas de los sesenta. Veía que este estilo era el único modo de dar testimonio de la realidad que vivía el país, rompiendo con el cine de la época y saliendo a la calle a rodar en exteriores. El neorrealismo era considerado como sinónimo de sencillez artística, y su intención consistía en buscar y aproximarse a la verdad.  A esa visión contribuyen, por supuesto, los geniales diálogos de Rafael Azcona a los que contribuyeron el propio Berlanga, José Luis Colinas y José Luis Font y, muy especialmente, la brillante realización de Luis García Berlanga.  Plácido es la primera de las muchas colaboraciones entre Berlanga y Azcona. De este tándem saldrían muchos filmes llenos de humor ácido y sátira social, entre los que brilla con luz propia esta parodia de la campaña navideña que el régimen franquista había puesto en marcha ese año. A medida que avanza Plácido, la tensión narrativa crece y los contrastes se acumulan dando lugar a esa realidad deformada cercana la absurdo. Así, cuando la cabalgata con estrella de Belén, ollas a presión gigantes y artistas con fanfarria se cruza con la comitiva del entierro, el resultado es una lenta y elegante secuencia que mantiene fijo el plano general de cuyos ángulos superior e inferior izquierdos salen las dos hileras, la festiva y la mortuoria, creándose una situación imposible en cuanto al contenido, pero coherente respecto a la estructura narrativa.

La subasta de los artistas

El film se organiza alrededor de dos ejes narrativos: el primero, la organización de una cabalgata navideña que culminará con la subasta de pobres locales y artistas foráneos, destinados ambos a aderezar durante la cena de nochebuena las mesas de los afortunados; el segundo, la urgencia que tiene Plácido por pagar antes de su vencimiento la primera letra de su motocarro.

Don Poli (José Gavilán), dentista, explica la reconstrucción de la dentadura de su perro Tupi ante la atenta mirada del pobre protagonizado por Luis Ciges

Berlanga articula varios planos-secuencia para dar entrada a una gran variedad de personajes, hasta conformar un laberinto de idas y venidas con los caminos de todos ellos perfectamente delimitados:

  1. La presentación de la familia Helguera con las preocupadas idas y venidas de la señora por la enfermedad del pobre.
  2. La comunicación por la ventana con el piso de abajo.
  3. El piso de abajo con el dentista, el perro y el pobre.
  4. El portal de la casa, el dentista y los Galán subiendo la escalera.
  5. Interior del dormitorio con el pobre acostado, vestíbulo con los que llegan; comedor, saludos y presentaciones; comer, beber, Plácido y su cesta; dormitorio y mención de Concheta.
La segunda cabalgata

LOCALIZACIÓN

El RODAJE, que empezó el 27 de febrero de 1960 y se prolongó durante siete semanas en MANRESA (Barcelona), contó con un reparto coral en el que encontramos a actores de la talla de Manuel Alexandre, Elvira Quintilla, Agustín González, Antonio Ferrandis, Amparo Soler Leal, y un debutante, el cómico Castro Sendra Barrufet (Cassen), que sorprendió al público con esta primera experiencia cinematográfica. El film marcó, además, el principio de una estrecha y fructífera colaboración con el productor Alfredo Matas.

Amparo Soler Leal y Antonio Ferrandis, actores que repetirán con Berlanga en La escopeta Nacional quince años después
Álvaro Gil (Agustín González) le presta su aspirador para la sinusitis a Gabino delante de Plácido

AUSTRO-HÚNGARO, LA PALABRA FAVORITA DE BERLANGA

La palabra se menciona en todos los films de Berlanga. En esta ocasión, el encargado de pronunciarla es Félix Fernández, pobre que está cenando en la casa de una de las familias que organizan la iniciativa navideña, en referencia a la guerra en la que participó cuando era joven. Curiosamente será el mismo actor quien pronunciará la palabra en la siguiente película de Berlanga, El verdugo. En la imagen inferior se le puede apreciar comiendo con Maruja Collado, una de las artistas de Madrid.

Félix Fernández y Carmen Valencia

HISTORIA Y CULTURA DE ESPAÑA

El humor de Plácido es negro como el carbón, y nadie se salva del fariseismo moral. La hipocresía de burgueses que sólo buscan aliviar sus conciencias da pie a gags memorables: la elección del viejito más adecuado para adornar la cena. La mala leche alcanza cotas tan gozosas que linda el surrealismo, como el hecho de que la esposa de Plácido trabaje y pase el día en los urinarios públicos, o que el país esté más preocupado de que «no se blasfeme» a que sus pobres puedan comer cada día y no pasen frío, un frío que puede sentirse a lo largo de toda la película y que es continuamente mencionado por todos sus personajes.

La película fue seleccionada por la Academia de Hollywood para participar en los Oscar categoría de Mejor Película del año en lengua no inglesa. Sin embargo, el premio se lo terminó llevando Ingmar Bergman por Como en un espejo (Såsom i en spegel). El propio Berlanga relataba en la siguiente crónica su experiencia tras su única nominación a los Oscar:

«Recuerdo aquel viaje a Los Ángeles como un hecho maravilloso, porque en aquel momento ser nominado era lo mismo que recibir el Oscar. Después, desde que se lo concedieron a Garci, a Almodóvar y a Trueba, todos los que son nominados tienen además posibilidades de llevárselo, porque por fin alguien en España lo ha conseguido. Pero entonces no. En 1962, cuando Plácido, el premio era ser nominado; lo de ganarlo no era ni siquiera un sueño. Lo que ocurre es que la gente, por lo general, nunca ha sabido distinguir entre una película seleccionada para el Oscar y una película nominada. Y esta confusión dependía sobre todo de la malicia y de la picaresca del productor de turno. Porque la selección es algo que hace en España la Dirección General de Cine, que dice qué película va a Hollywood representando a nuestro país, lo mismo que hacen otros cuarenta o cincuenta países. Luego es en Estados Unidos, en la propia Academia, donde quedan limitadas sólo a cinco las películas nominadas, las cinco películas extranjeras en lengua no inglesa que a juicio de la Academia de Hollywood son las mejores del año. En mis tiempos, en aquellos años sesenta, había productores que ponían de forma muy destacada «Película seleccionada para el Oscar», con unos titulares enormes, en la publicidad de la película. Y otros que siendo nominados, que era más importante, no hacían publicidad de ello, o mucha menos, con lo cual la denominación pasaba desapercibida. Y es que la nominación es un techo mucho más alto que la selección, y por eso para mí era ya como tener el Oscar… En nuestra época, no sólo para mí sino para los demás que fueron nominados –aunque no lo he comentado con ellos-, el hecho de la nominación era ya el máximo techo al que habíamos llegado. Sentíamos una excitación casi erótica, una satisfacción brutal porque representaba que ibas a ir a Hollywood como nominado, y allí te esperarían con un ceremonial maravilloso desde el principio.

Para empezar, cuando bajamos la escalerilla del avión, había dos señoritas esperando para recibirnos y acompañarnos, dos jovencitas que en nuestro caso fueron nada menos que Jane Mansfield, la célebre rubia tetona y maravillosa que se decapitó después en un accidente, y Angie Dickinson. Dos señoritas –dos grandes actrices, como es la costumbre- que nos esperaban con dos ramos de flores, uno para Alfredo Matas y otro para mí. Después nos llevaron en coche al hotel y nos dijeron que nos atenderían durante nuestra estancia en Hollywood, es decir, que nos acompañarían a los cócteles, a las recepciones, a todos los actos públicos. Y es que la Academia designaba a dos actrices importantes para que hicieran de azafatas o guías de los nominados, pero no a dos actrices del montón sino a dos señoras como la Mansfield, que en aquel momento era la estrella más fulgurante –como la Mae West-, y la Dickinson, una actriz de categoría que todavía está en candelero. En los cócteles a los que nos llevaban estaban los directores de Hollywood, entre ellos los viejos, con los que deseabas encontrarte: King Vidor, William Wyler, Billy Wilder… Directores que se te acercaban, te hablaban –casi todos entendían o hablaban francés- y comentaban tu película, algo de tal escena o de tal secuencia. Aquello era ya para morirse de la emoción: en aquel momento, en plenos años sesenta, un directorcillo español llegaba a Hollywood y el señor Frank Capra le saludaba y hablaba; o el señor Zinneman, a quien recuerdo diciéndome: «Es imposible, no me puedo creer ese presupuesto, porque sólo la escena aquella del reparto de premios, con aquellos extras, no es posible con ese presupuesto.» Te preguntaban cómo se había rodado tal o cual secuencia, o comentaban que les gustaba un determinado final. Era todo una maravilla, una maravilla. Teníamos un intérprete con el que yo me lo pasaba muy bien, un tío serio y aburrido que cuando íbamos en coche por la ciudad nos decía telegráficamente, señalando con el dedo: «rascacielos», «avenida», «palmera»… Como si fuésemos unos catetos. Lo más gracioso fue cuando de repente desembocamos en Santa Mónica, en el boulevard, y señalando el mar nos dijo: «Pacífico».

Nos hospedamos en un hotel muy antiguo –supongo que ahora les llevarán a otros más modernos- pero muy prestigioso, el Beverly Hills, en donde se han rodado grandes películas. Era maravilloso llegar a la habitación y encontrarte con una enorme cesta de frutas. Ahora es más corriente, pero yo era la primera vez que al llegar a una habitación me encontraba con una cesta de frutas del tamaño de una mesa, repleta de frutas de todo tipo colocadas con un gusto exquisito. Y luego, en la piscina del hotel, veías a todos los actores famosos; a Joseph Cotten, ya muy viejo y tumbado al sol, pues no se bañaba nunca; a Steve McQueen, a Elizabeth Taylor… Después de todo eso, lo que menos me impresionó y me interesó, donde más me aburrí, fue durante la ceremonia de entrega de los premios. Entre otras cosas porque estaba Bergman entre los cinco nominados extranjeros, que fue quien ganó, claro. Pero aunque no fuera evidente que iba a ser así –en una entrega de premios nunca se sabe-, a mí la ceremonia no me produjo la más mínima inquietud, y ni siquiera me di cuenta de cuándo llegó el momento de entregar el premio a la mejor película extranjera. Porque, además de que no sabía inglés, me estaba dedicando a mirar a los actores que andaban por allí. Después, la cena también fue aburridísima y ya ni siquiera había gente importante.

Plano final

CAMPEONES (2018)

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Depósito Legal: M-1786-2018
Una producción de PELÍCULAS PENDLETON / MORENA FILMS / RTVE / Movistar
Duración: 2 horas 4 minutos

 

Dirigida por JAVIER FESSER
Guión: David Marqués / Javier Fesser [De una historia original de David Marqués)

Productor ejecutivo: Luis Manso

Música: Rafa Arnau
Fotografía: Chechu Graf
Canción original de COQUE MALLA
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Marco (Javier Gutiérrez), entrenador profesional de baloncesto, pierde su trabajo de segundo entrenador del Estudiantes tras agredir a su superior. Como consecuencia de ello, se refugia en la bebida y, un día, la policía lo detiene después de golpear varios coches conduciendo borracho. La jueza lo condena a 3 meses de servicios sociales por los que se verá obligado a entrenar a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual, los mal llamados «subnormales», que forman parte del club Los Amigos, dirigido por Julio (Juan Margallo). por Lo que comienza como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida.

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EL EQUIPO

Durante el verano de 2018, el filme tuvo un enorme éxito y superó los 16 millones de euros de recaudación y quedando como la película española más taquillera de 2018.

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SONIA, LA ESPOSA DE MARCO (ATHENEA MATA)

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JULIO

Película rodada en Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía [Islantilla (Huelva), Cartaya (Huelva), El Rompido (Huelva)].

LOS SANTOS INOCENTES (1984)

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Productora: Ganesh Producciones Cinematográficas
Director: Mario Camus
Guión: Mario Camus, Antonio Larreta, Manuel Matji
(basada en la novela homónima de Miguel Delibes)
Fotografía: Hans Burmann
Música: Antón García Abril
Duración: 1 hora 47 minutos
Depósito Legal: M-7362-1984
Esta película se ha rodado íntegramente en Zafra, Mérida y Alburquerque (EXTREMADURA)
 

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Plano inicial: el tren de Quirce llega a la estación de Zafra (Badajoz)

Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y y obediencia. Paco (Alfredo Landa) y Régula (Terele Pavez) se encargan de mantener en orden la finca y seguir las ordenes de don Pedro (Agustín González), el capataz. Sus hijos, Quirce (Juan Sánchez) y Nieves (Belén Ballesteros), les ayudan en todo lo que es necesario. Sin embargo, su objetivo no es otro que el de aprender a leer y escribir y conseguir un trabajo fuera del cortijo. Con ellos vive Azarías (Paco Rabal), disminuido mental hermano de Régula que ha sido despedido de su señorito después de 61 años de servicio, y la Niña Chica (XXX), una muchacha inválida que ni siente ni padece. Su destino está marcado a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas. En el otro lado se encuentran el señorito Iván, obsesionado con la caza que trata a Paco como si de un perro se tratase, y su madre, la señora marquesa (Mary Carrillo), representantes de la alta burguesía española y de siglos de opresión y abuso de los desfavorecidos.

FRASE: 
“Se diría que a los jóvenes de hoy les molesta aceptar una jerarquía. Y es lo que yo digo, ministro, que a lo mejor estoy equivocado pero el que más y el que menos tenemos que aceptar una jerarquía. Unos arriba y otros abajo. Es ley de vida, ¿no?”

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Créditos de inicio

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Paco Rabal y Alfredo Landa recibieron el premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes en 1984.

La señora marquesa y su séquito van de comunión

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Paco y el señorito Iván cazando perdices

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El señorito Iván con Azarías

 

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Azarías y la Niña Chica

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Desde la izquierda, Terele Pávez, Mario Camus, Juan Diego, Alfredo Landa y Francisco Rabal, en Cannes en 1984 presentando ‘Los santos inocentes’, donde Landa y Rabal obtuvieron el premio a la mejor interpretación masculina. ERIC GAILLARD AFP [El País]
Entrevista en La Vanguardia al director Mario Camus [6 Junio 1984]:
Los Santos Inocentes [La Vanguardia, 6 Junio 1984]

Planos finales

EL PISITO (1959)

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ESTRENO: 15 de JUNIO de 1959
[Cine ROXY, Madrid]
Duración: 1 h 16 min
Dirección: Isidoro M. Ferri; Marco Ferreri
Guión: Rafael Azcona y Marco Ferreri.
[Basado en la novela El pisito de Rafael Azcona]
Música: Federico Contras – interpretada al organillo por Antonio Apruzzesse
-Número de jazz compuesto e interpretado por el conjunto “Blue Stars”-

 

Frase:
“Debimos casarnos antes, Rodolfo, aunque hubiéramos tenido que vivir en una chabola”.

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Plano inicial – Amanece en Madrid

Madrid. Rodolfo (José Luis López Vázquez) y Petrita (Mary Carrillo) son novios desde hace doce años y quieren casarse. Sin embargo, la escasez de pisos en alquiler y el alto precio de estos se lo impiden. Rodolfo vive con doña Martina Rodríguez (Concha López Silva), su anciana y moribunda casera, quien tiene un contrato de alquiler sobre el inmueble a bajo precio (30 pesetas al mes) en plena Gran Vía madrileña. Su jefe le recomienda que se case con doña Martina de modo que cuando ésta fallezca él heredará Rodolfo heredará el contrato de alquiler. Lo que parece una idea descabellada en un principio ira, progresivamente, pareciéndole algo razonable a la pareja de novios…

 

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El particular trio de personajes

Petrita se da cuenta de que cada vez está mayor para tener hijos y además a su hermana y su cuñado, con quienes vive, no quieren seguir compartiendo piso con ella ya que tienen varios hijos y muy poco espacio. “Aquí no puedes seguir, ¿dónde vamos a meter lo que llevo”, dice su hermana (Maria Luisa Ponte) en referencia al hijo del que está embarazada. Por todo ello, Petrita se ve obligada a pedirle a Rodolfo que se case con «la vieja”. Será ella misma la que se lo propondrá a doña Martina. Al principio la anciana incluso se desmaya al conocer la extraña proposición pero, después de considerarlo en casa, no le parecerá tan mala idea ya que así tendría a alguien que se ocuparía de cuidarla y se haría cargo de su gato y de sus cosas cuando falleciese. La intervención del callista Dimas (José Cordero), otro inquilino de la anciana que se quedaría en la calle al fallecer ésta, será fundamental para que se produzca el enlace matrimonial al estar continuamente presionando a Rodolfo y tras recomendarle a doña Martina que lo haga para no tener que preocuparse de nada en lo que le queda de vida.

 

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Foto de la boda

Al contrario de lo que todos esperaban, doña Martina comienza a gozar de buena salud con lo que la impaciencia de Petrita se irá agotando poco a poco: “Debimos casarnos antes, Rodolfo, aunque hubiéramos tenido que vivir en una chabola”. Petrita se ve obligada a compartir a su novio con una mujer anciana que trata a Rodolfo como un esposo, obligándole a acompañarla a todos lados, y como un hijo al que recomienda que no se case con Petrita sino con Mery (Celia Conde), otra de sus inquilinas. Un día llaman a Rodolfo al trabajo diciéndole que a su esposa le han dado la extrema unción. Mientras la anciana agoniza, Petrita se pone a buscar la cartilla de ahorros de ésta ya que le ha dicho que tiene mucho dinero ingresado. En el momento en que fallece la vieja se dan cuenta de que la cartilla estaba escondida detrás del cuadro de la cabecera de la cama. La última escena de la película, que muestra el entierro de doña Martina, mezcla la tristeza del funeral y la alegría de Petrita puesto que ahora ya tiene piso para poder casarse y dinero con el que poder comprarse muchas cosas nuevas y vivir como llevaba años deseando.

 

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Plano Final – Petrita se va con Rodolfo

El pisito fue la primera película de la trilogía que el director italiano Marco Ferreri realizó en España (las otras dos son Los chicos y El cochecito) y recibió el Premio de la Asociación Internacional de la Prensa de Cine otorgado en el Festival de Locarno en 1958. Aunque la película se produjo y estrenó en Locarno en 1958, no se estrenaría en cines comerciales hasta 1959, de ahí que aparezca con años diferentes dependiendo de la fuente que se consulte.

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El cartel del estreno en 1959 incluía como primer actor a Mary Carrillo dando cuenta de la popularidad de la actriz

 

CULTURA Y SOCIEDAD DE ESPAÑA

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Las primeras máquinas de palomitas de maíz llegan a España

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Autobús con publicidad de «Anís La Asturiana»

LA VIDA POR DELANTE (1958)

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Dirección y argumento: Fernando Fernán Gómez
Música: Rafael de Andrés

Acogida al Crédito Sindical

Frase:
«Estamos recién casados. Hay que visitar castillos y todo lo que le pongan a uno por delante. Si no la gente se ríe…» (Josefina)
Palabras curiosas: el término «enchufar» entendido como «colocar en un cargo a alguien que no tiene méritos para ello por amistad» se utiliza ya en la película.

 

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Plano inicial – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a ¿quién?

 

Antonio Redondo (Fernando Fernán Gómez), estudiante de Derecho de último año, va a casarse con Josefina Castro (Analía Gadé), licenciada en medicina. Sin embargo, los padres de ella la obligan a esperar a que él termine la carrera con lo que ambos pretendientes ponen todo su empeño por hacerlo lo antes posible. Finalmente, él consigue terminar sus estudios y se casan.  Después de la luna de miel, comienza su verdadera vida matrimonial. Antonio tiene problemas para conseguir un trabajo fijo con el que ayudar a la economía familiar lo que crea cierto malestar en Josefina, quien no trabaja a pesar de haber estudiado como era habitual entre las mujeres casadas durante la dictadura franquista. El matrimonio vive en casa de los padres de ella por lo que su primera misión será encontrar un piso para ellos solos…

 

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Uno de los primeros papeles de la actriz argentina Analía Gadé en España

 

NO SIGAS LEYENDO SI NO QUIERES CONOCER EL RESTO DEL ARGUMENTO 

Los trabajos de Antonio serán variados: vendedor de aspiradoras, presentador de espectáculos musicales, extra en el teatro, maestro de un colegio femenino (en el que estudia Rosa Sanchidrián, papel interpretado por Gracita Morales). El trabajo de enseñante es el más estable aunque en casa Antonio le dice a Josefina que es una escuela de chicos para que su mujer no se ponga celosa. Sin embargo, un día Josefina va a esperar a su marido a la salida del trabajo y se da cuenta de la verdad y sale corriendo enfadada. Al volver a casa Josefina le dice a sus padres que Antonio es un “sultán, un gallo en su gallinero”.

 

Para arreglar sus problemas, el padre de Josefina les va a dar el dinero con el que alquilarán un piso muy pequeño y viejo a cambio de que Antonio abandone su trabajo en el colegio. Un día invitan a casa a Manolo (Manuel Aleixandre), antiguo amigo de Antonio y bon vivant millonario, que va a “enchufar” a Antonio en un bufete de abogados. Manolo representa el éxito que el matrimonio anhela y que todavía no ha podido conseguir. La vida matrimonial continua adelante a pesar de las estrecheces económicas. Antonio le regala un coche a su mujer y un día ésta tiene un accidente. En comisaría, declaran las dos partes involucradas: Josefina y dos camioneros que transportaban animales. Cada uno cuenta su versión de los hechos favoreciendo respectivamente su inocencia. El único testigo (José Isbert), tartamudo, tarda mucho tiempo en declarar lo que vio pero no sirve para esclarecer los hechos ya que, en realidad, no vio nada.

 

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Fernando Fernán Gómez agradece su breve aparición a José Isbert

 

El primer trabajo como abogado de Antonio será, precisamente, defender a su mujer en el juicio por el accidente de tráfico. Antonio hace un pésimo trabajo y Josefina pierde el pleito por lo que tendrá que pagar una multa de mucho dinero a los dueños del camión. Antonio abandona el bufete ya que se da cuenta de que la abogacía no es lo suyo: “Manolo tenía razón, tenía que haberme aplicado más en los estudios». Josefina decide entonces abrir una consulta de psiquiatría para poder traer más dinero a casa a través de la cual gana mucha popularidad entre hombres de mediana edad debido a su belleza. Josefina no aguanta las continuas insinuaciones de los hombres y cierra la consulta cuando Antonio descubre que sus pacientes no son todas mujeres como ella decía. La película termina con un paseo del matrimonio en el que, una vez más, hablan sobre las posibilidades de triunfar en el futuro. Al final aparece de nuevo el amigo Antonio, en un lujoso coche y acompañado por varias señoritas, símbolo del éxito que continúan buscando Antonio y Josefina. La película comienza y termina en la misma escena con el matrimonio gritando “te esperamos, Manolo” mientras éste se marcha en el coche con las mujeres por lo que se revela que toda la historia es un flashback que fortalece la idea de búsqueda continuada de la felicidad por parte de los dos protagonistas de la película.

 

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Plano Final – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a Manolo

CULTURA Y SOCIEDAD

 

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Antonio intenta vender una aspiradora, artículo poco extendido en la España de 1958

 

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Publicidad del «Anis Marabú» en un tranvía de Madrid

LA VIDA MANCHA (2003)

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ESTRENO: 9 de MAYO de 2003
Duración: 1 h 47 min

Dirección: Enrique Urbizu
Guión: Michel Gaztambide
Música: Mario de Benito

Película rodada en las Comunidades de Madrid y el País Vasco

Frase: 

Juana: ¿Por qué te fuiste?
Pedro: Por nada, no sé. Ley de vida.

 

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Plano inicial – El barrio de extrarradio

Fito (Juan Sanz) tiene un camión, que todavía no ha terminado de pagar, y se dedica a transportar pedidos por encargo. También está casado con Juana (Zay Nuba) y tiene un hijo que se llama Jon (Sandro Polo). La familia parece tener una vida feliz y sin problemas. Sin embargo, Fito es ludópata y todo lo que gana repartiendo lo pierde jugando a las cartas en una timba que se celebra en un bar de su barrio de periferia. La excusa que le da a su mujer es que su jefe no le paga. Un día recibe un paquete de su hermano Pedro (José Coronado), quien lleva años viviendo en Londres, que contiene un camisón rojo con piedras preciosas. Poco después, Pedro se presenta en el barrio con una maleta. La visita cambiará la vida de todos los personajes de la película…

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Pedro y Juan se reencuentran años después

Pedro y Fito son completos desconocidos ya que llevan varios años sin tener contacto. Este cruce de caminos va a provocar no solo sentimientos de comprensión y ayuda sino toda una vorágine oculta de pasiones en el misterioso recién llegado. El resto de personajes no saben a qué se dedica o ha dedicado Pedro durante este tiempo con lo que sus actos están rodeados de gran suspense a lo largo de toda la película. La visita de Pedro servirá para que los hermanos se pongan al día con lo ocurrido en los últimos años. Paco Estrada (Cesareo Estebanez), encargado de la empresa de transportes, le pide a Fito que cargue y descargue un pedido en París. Mientras esté fuera, su hermano irá conociendo a Juana y su sobrino Jon.

Después de volver de Francia, Fito le dice a Juana que se ha tenido que quedar en el país vecino por problemas con el camión. En realidad, está aprovechando para jugarse a las cartas el dinero que le acaba de pagar Estrada. Su hermano, que sale esa noche a dar una vuelta y a tomar un café en el bar del barrio, escucha la voz de su hermano y descubre que está jugando. Esa noche Fito volverá a perder todo el dinero delante de Pedro. Allí descubre el gran problema que esconde su hermano y comenzará a hacer todo lo posible por resolver la vida de su familia.

Al día siguiente, Pedro juega una partida a las cartas con el hombre que le ganó todo el dinero a su hermano. Durante la partida, Pedro pide cambiar tres cartas. Sin embargo, se juega varios miles de euros. Su rival piensa que va de farol y le iguala la apuesta. Pedro gana la partida y le dará todo el dinero a la familia de su hermano diciendo que le ha tocado jugando a los cupones de la ONCE. Después vemos que Pedro es un virtuoso con cartas en la mano y que escondía un as bajo la manga, acentuando así su halo de misterio.

Esa noche, Pedro sale a bailar con Fito, Juana y su amiga Charo (Silvia Espigado) mujer soltera que muestra gran interés por conocer al recién llegado. Esa noche duermen juntos pero Pedro no está interesado en tener una relación seria con ella. Un día después, Pedro se marcha al aeropuerto sin comunicárselo a nadie. Sin embargo, en el último momento decide regresar a casa de su hermano. Fito está transportando unas lavadoras a Francia y Pedro aprovecha para decirle a su cuñada que está enamorada de ella. Ella parece estarlo también de él pero cuando Pedro la besa le pide que se marche y que le jure que no volverá nunca más. Pedro se lo promete pero después se entera de que Fito ha sido asaltado en el camión para robarle lo que transportaba. Pedro se traslada en coche a Francia para ver a su hermano y despedirse de él en el hospital. La última escena de la película nos muestra a Fito, enseñando a nadar a Jon, y a Juana entrando en el agua  simbolizando la fuerte unión familiar conseguida gracias a la visita de Pedro.

 

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Plano Final – Pedro se marcha en avión

 

 

CULTURA Y SOCIEDAD

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Póster de Luis Enrique (FC Barcelona-Asturias) en el cuarto de Jon

EL DESCONOCIDO (2015)

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Director: Dani de la Torre
Guión: Alberto Marini
Música: Manuel Riveiro
Duración: 1 hora 31 minutos
–Rodada en A Coruña durante los meses de agosto y septiembre de 2014–


Frase:
«¿Sabes qué se siente cuando alguien te lo quita todo, cuando te quitan a tu familia, tu dinero, tu trabajo?»

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Plano inicial

La Coruña. La película comienza con una llamada urgente a Carlos (Luis Tosar), director de una sucursal bancaria, para que intente convencer a los clientes a comprar unos fondos tóxicos ya que parece que una información relevante que afectará al banco va a aparecer próximamente y tienen que quitárselos de encima. La relación entre Carlos y su mujer Marta (Goya Toledo) no pasa por un buen momento. De camino al trabajo con sus dos hijos en el coche, Carlos recibe una llamada de un desconocido que le dice que están sentados encima de una bomba que explotará si se levantan. El desconocido le pide que le entregue  67.500 euros en metálico de su cuenta familiar además de 420.000 euros del banco sin salir del coche. Para poder cumplir con el chantaje, Carlos llama a Víctor (Ricardo de Barreiro), empleado del mismo banco que también ha recibido una llamada del hombre desconocido con la misma amenaza, y que viaja en su coche con su mujer Julia (María Mera).

NO SIGAS LEYENDO SI NO QUIERES CONOCER EL RESTO DEL ARGUMENTO 

Julia no cree la historia del desconocido y decide salir del coche. La bomba explota delante del coche de Carlos y mata a Víctor y Julia. Carlos decide escapar con el coche y se pone en contacto con una empleada del banco para que cree un fondo de inversión con clientes VIP a los que él llamará personalmente y poder así ingresar los 400.000 euros. El tiempo apremia ya que Marcos (Marco Sanz), hijo de Carlos, fue herido en la pierna con la explosión del coche de Víctor y se está desangrando en el coche. Carlos atropella a un policía que viene a preguntarle y se ve obligado a escapar aunque finalmente se ve acorralado por numerosos vehículos de la policía y tiene que frenar en medio de una plaza. Carlos le explica la situación al inspector Espinosa (Fernando Cayo) y éste, al entender de qué se trata, le deja marchar. Marta piensa que su marido quiere matar a los niños porque cree que ella tiene un amante. Carlos continua llamando a los potenciales clientes de los fondos ya que necesita alcanzar la cantidad exigida por el desconocido.
Después aparece Belén (Elvira Minguez), la artificiera jefe que inhibe todos los dispositivos móviles para poder examinar la bomba y desactivarla. Belén descubre que no hay bombas en los asientos traseros con lo que los hijos de Carlos pueden salir sin peligro. Marcos es trasladado en ambulancia inconsciente por la pérdida de sangre pero Sara (Paula del Río) no quiere dejar solo a su padre ya que cree que la policía va a matarlo en cuanto rescaten a los niños. El desconocido (Javier Gutiérrez) aparece por primera vez y se acerca al coche con permiso de la policía después de decirles que es Pablo, hermano de Marta.

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Aparece Lucas, el desconocido

Descubrimos que se llama Lucas y que se trata de una persona cuya familia perdió mucho dinero a causa de unas inversiones recomendadas personalmente por Carlos a su esposa. A consecuencia de ello, la mujer del desconocido se suicidó. Cuando Sara finalmente accede a salir del coche, Lucas aprovecha para sentarse en su asiento y contarle a Carlos que nada tiene ya sentido.  Lucas activa la cuenta atrás de la bomba (queda poco más de un minuto) viendo que será imposible conseguir el dinero. Carlos reacciona tirándose en coche al puerto. Al caer, Lucas muere ya que había retirado el airbag del asiento del copiloto para colocar la bomba. Carlos sale del coche con poco tiempo para alejarse cuando la bomba hace explosión. Sin embargo, es rescatado por la policía y reanimado por los médicos. Al final de la película, Carlos recibe una llamada del nuevo jefe de su antiguo banco con una oferta de readmisión. Pero estamos ya ante un nuevo Carlos que no quiere saber nada de regresar a un banco y que ya no vive con su mujer y su familia…

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Plano final