PLÁCIDO (1961)

ESTRENO: 20 de OCTUBRE de 1961
DURACIÓN: 1 h 27 min
Depósito Legal: 5927-1961

Dirección: Luis García Berlanga 
Argumento: Luis G. Berlanga/Rafael Azcona
Guión: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Colina, José Luis Fonto
Música: Miguel Asins Arbó
Fotografía: Francisco Sempere
Productor ejecutivo: Alfredo Matas

Plano inicial, con motocarro de Plácido y estrella de Oriente al fondo

24 de diciembre. Gabino Quintanilla (José Luis López Vázquez) es el encargado de dirigir una campaña navideña organizada por unas burguesas de provincias cuyo lema es: «Siente un pobre a su mesa». El objetivo no es otro que el de ayudar a que los más necesitados compartan la cena de Nochebuena con familias acomodadas y disfruten del calor y el afecto que no tienen durante el resto del año. Plácido (Cassen) ha sido contratado para participar con su motocarro en la cabalgata, pero surge un problema que le impide centrarse en su trabajo: ese mismo día vence la primera letra del vehículo, que es su único medio de subsistencia. La película nos hará acompañar a ambos personajes durante el día de Nochebuena, una odisea a la que se unirán muchos otros a lo largo de la historia, en un frenético viaje por una ciudad de provincias en la España de los sesenta para poder hacer frente a la letra que le haría perder a Plácido su herramienta de trabajo. 

Plácido intenta pagar la letra de 7.000 pesetas
Las «artistas de Madrid» que vienen para contribuir a la colecta navideña para los pobres son recibidas en la estación

La trama de Plácido gira en torno a la celebración de las fiestas navideñas en una pequeña ciudad de provincia española y se inspira en una traslación, al pie de la letra, del lema de la campaña que cada Navidad, desde mediados de los años 50, llevaba a cabo una rama de la Congregación de la Medalla Milagrosa con el amparo del régimen franquista. El lema en cuestión era “Siente un pobre a su mesa” (por cierto, el título original de la película, que la censura obligó a cambiar) y servía para promover en esas fechas tan señaladas un sentimiento de caridad cristiana que fomentara la donación de alimentos y ropas para los pobres.

FRASE DE LA PELÍCULA

«Necesitamos el concurso de todos, de pobres y de ricos, porque para la caridad no hay fronteras. Toda la ciudad debe sumarse a nuestra campaña «Cene con un pobre». Que por una noche seamos todos hermanos, que por una noche los duros de corazón sean generosos, que por una noche cenen los pobres. Esta campaña está patrocinada por Ollas Cocinex, las mejores ollas a vapor del mundo».

La cabalgata de beneficencia con las artistas se cruza con un entierro

Berlanga encontró en el neorrealismo italiano una fuente de inspiración que queda plasmado en sus películas de los sesenta. Veía que este estilo era el único modo de dar testimonio de la realidad que vivía el país, rompiendo con el cine de la época y saliendo a la calle a rodar en exteriores. El neorrealismo era considerado como sinónimo de sencillez artística, y su intención consistía en buscar y aproximarse a la verdad.  A esa visión contribuyen, por supuesto, los geniales diálogos de Rafael Azcona a los que contribuyeron el propio Berlanga, José Luis Colinas y José Luis Font y, muy especialmente, la brillante realización de Luis García Berlanga.  Plácido es la primera de las muchas colaboraciones entre Berlanga y Azcona. De este tándem saldrían muchos filmes llenos de humor ácido y sátira social, entre los que brilla con luz propia esta parodia de la campaña navideña que el régimen franquista había puesto en marcha ese año. A medida que avanza Plácido, la tensión narrativa crece y los contrastes se acumulan dando lugar a esa realidad deformada cercana la absurdo. Así, cuando la cabalgata con estrella de Belén, ollas a presión gigantes y artistas con fanfarria se cruza con la comitiva del entierro, el resultado es una lenta y elegante secuencia que mantiene fijo el plano general de cuyos ángulos superior e inferior izquierdos salen las dos hileras, la festiva y la mortuoria, creándose una situación imposible en cuanto al contenido, pero coherente respecto a la estructura narrativa.

La subasta de los artistas

El film se organiza alrededor de dos ejes narrativos: el primero, la organización de una cabalgata navideña que culminará con la subasta de pobres locales y artistas foráneos, destinados ambos a aderezar durante la cena de nochebuena las mesas de los afortunados; el segundo, la urgencia que tiene Plácido por pagar antes de su vencimiento la primera letra de su motocarro.

Don Poli (José Gavilán), dentista, explica la reconstrucción de la dentadura de su perro Tupi ante la atenta mirada del pobre protagonizado por Luis Ciges

Berlanga articula varios planos-secuencia para dar entrada a una gran variedad de personajes, hasta conformar un laberinto de idas y venidas con los caminos de todos ellos perfectamente delimitados:

  1. La presentación de la familia Helguera con las preocupadas idas y venidas de la señora por la enfermedad del pobre.
  2. La comunicación por la ventana con el piso de abajo.
  3. El piso de abajo con el dentista, el perro y el pobre.
  4. El portal de la casa, el dentista y los Galán subiendo la escalera.
  5. Interior del dormitorio con el pobre acostado, vestíbulo con los que llegan; comedor, saludos y presentaciones; comer, beber, Plácido y su cesta; dormitorio y mención de Concheta.
La segunda cabalgata

LOCALIZACIÓN

El RODAJE, que empezó el 27 de febrero de 1960 y se prolongó durante siete semanas en MANRESA (Barcelona), contó con un reparto coral en el que encontramos a actores de la talla de Manuel Alexandre, Elvira Quintilla, Agustín González, Antonio Ferrandis, Amparo Soler Leal, y un debutante, el cómico Castro Sendra Barrufet (Cassen), que sorprendió al público con esta primera experiencia cinematográfica. El film marcó, además, el principio de una estrecha y fructífera colaboración con el productor Alfredo Matas.

Amparo Soler Leal y Antonio Ferrandis, actores que repetirán con Berlanga en La escopeta Nacional quince años después
Álvaro Gil (Agustín González) le presta su aspirador para la sinusitis a Gabino delante de Plácido

AUSTRO-HÚNGARO, LA PALABRA FAVORITA DE BERLANGA

La palabra se menciona en todos los films de Berlanga. En esta ocasión, el encargado de pronunciarla es Félix Fernández, pobre que está cenando en la casa de una de las familias que organizan la iniciativa navideña, en referencia a la guerra en la que participó cuando era joven. Curiosamente será el mismo actor quien pronunciará la palabra en la siguiente película de Berlanga, El verdugo. En la imagen inferior se le puede apreciar comiendo con Maruja Collado, una de las artistas de Madrid.

Félix Fernández y Carmen Valencia

HISTORIA Y CULTURA DE ESPAÑA

El humor de Plácido es negro como el carbón, y nadie se salva del fariseismo moral. La hipocresía de burgueses que sólo buscan aliviar sus conciencias da pie a gags memorables: la elección del viejito más adecuado para adornar la cena. La mala leche alcanza cotas tan gozosas que linda el surrealismo, como el hecho de que la esposa de Plácido trabaje y pase el día en los urinarios públicos, o que el país esté más preocupado de que «no se blasfeme» a que sus pobres puedan comer cada día y no pasen frío, un frío que puede sentirse a lo largo de toda la película y que es continuamente mencionado por todos sus personajes.

La película fue seleccionada por la Academia de Hollywood para participar en los Oscar categoría de Mejor Película del año en lengua no inglesa. Sin embargo, el premio se lo terminó llevando Ingmar Bergman por Como en un espejo (Såsom i en spegel). El propio Berlanga relataba en la siguiente crónica su experiencia tras su única nominación a los Oscar:

«Recuerdo aquel viaje a Los Ángeles como un hecho maravilloso, porque en aquel momento ser nominado era lo mismo que recibir el Oscar. Después, desde que se lo concedieron a Garci, a Almodóvar y a Trueba, todos los que son nominados tienen además posibilidades de llevárselo, porque por fin alguien en España lo ha conseguido. Pero entonces no. En 1962, cuando Plácido, el premio era ser nominado; lo de ganarlo no era ni siquiera un sueño. Lo que ocurre es que la gente, por lo general, nunca ha sabido distinguir entre una película seleccionada para el Oscar y una película nominada. Y esta confusión dependía sobre todo de la malicia y de la picaresca del productor de turno. Porque la selección es algo que hace en España la Dirección General de Cine, que dice qué película va a Hollywood representando a nuestro país, lo mismo que hacen otros cuarenta o cincuenta países. Luego es en Estados Unidos, en la propia Academia, donde quedan limitadas sólo a cinco las películas nominadas, las cinco películas extranjeras en lengua no inglesa que a juicio de la Academia de Hollywood son las mejores del año. En mis tiempos, en aquellos años sesenta, había productores que ponían de forma muy destacada «Película seleccionada para el Oscar», con unos titulares enormes, en la publicidad de la película. Y otros que siendo nominados, que era más importante, no hacían publicidad de ello, o mucha menos, con lo cual la denominación pasaba desapercibida. Y es que la nominación es un techo mucho más alto que la selección, y por eso para mí era ya como tener el Oscar… En nuestra época, no sólo para mí sino para los demás que fueron nominados –aunque no lo he comentado con ellos-, el hecho de la nominación era ya el máximo techo al que habíamos llegado. Sentíamos una excitación casi erótica, una satisfacción brutal porque representaba que ibas a ir a Hollywood como nominado, y allí te esperarían con un ceremonial maravilloso desde el principio.

Para empezar, cuando bajamos la escalerilla del avión, había dos señoritas esperando para recibirnos y acompañarnos, dos jovencitas que en nuestro caso fueron nada menos que Jane Mansfield, la célebre rubia tetona y maravillosa que se decapitó después en un accidente, y Angie Dickinson. Dos señoritas –dos grandes actrices, como es la costumbre- que nos esperaban con dos ramos de flores, uno para Alfredo Matas y otro para mí. Después nos llevaron en coche al hotel y nos dijeron que nos atenderían durante nuestra estancia en Hollywood, es decir, que nos acompañarían a los cócteles, a las recepciones, a todos los actos públicos. Y es que la Academia designaba a dos actrices importantes para que hicieran de azafatas o guías de los nominados, pero no a dos actrices del montón sino a dos señoras como la Mansfield, que en aquel momento era la estrella más fulgurante –como la Mae West-, y la Dickinson, una actriz de categoría que todavía está en candelero. En los cócteles a los que nos llevaban estaban los directores de Hollywood, entre ellos los viejos, con los que deseabas encontrarte: King Vidor, William Wyler, Billy Wilder… Directores que se te acercaban, te hablaban –casi todos entendían o hablaban francés- y comentaban tu película, algo de tal escena o de tal secuencia. Aquello era ya para morirse de la emoción: en aquel momento, en plenos años sesenta, un directorcillo español llegaba a Hollywood y el señor Frank Capra le saludaba y hablaba; o el señor Zinneman, a quien recuerdo diciéndome: «Es imposible, no me puedo creer ese presupuesto, porque sólo la escena aquella del reparto de premios, con aquellos extras, no es posible con ese presupuesto.» Te preguntaban cómo se había rodado tal o cual secuencia, o comentaban que les gustaba un determinado final. Era todo una maravilla, una maravilla. Teníamos un intérprete con el que yo me lo pasaba muy bien, un tío serio y aburrido que cuando íbamos en coche por la ciudad nos decía telegráficamente, señalando con el dedo: «rascacielos», «avenida», «palmera»… Como si fuésemos unos catetos. Lo más gracioso fue cuando de repente desembocamos en Santa Mónica, en el boulevard, y señalando el mar nos dijo: «Pacífico».

Nos hospedamos en un hotel muy antiguo –supongo que ahora les llevarán a otros más modernos- pero muy prestigioso, el Beverly Hills, en donde se han rodado grandes películas. Era maravilloso llegar a la habitación y encontrarte con una enorme cesta de frutas. Ahora es más corriente, pero yo era la primera vez que al llegar a una habitación me encontraba con una cesta de frutas del tamaño de una mesa, repleta de frutas de todo tipo colocadas con un gusto exquisito. Y luego, en la piscina del hotel, veías a todos los actores famosos; a Joseph Cotten, ya muy viejo y tumbado al sol, pues no se bañaba nunca; a Steve McQueen, a Elizabeth Taylor… Después de todo eso, lo que menos me impresionó y me interesó, donde más me aburrí, fue durante la ceremonia de entrega de los premios. Entre otras cosas porque estaba Bergman entre los cinco nominados extranjeros, que fue quien ganó, claro. Pero aunque no fuera evidente que iba a ser así –en una entrega de premios nunca se sabe-, a mí la ceremonia no me produjo la más mínima inquietud, y ni siquiera me di cuenta de cuándo llegó el momento de entregar el premio a la mejor película extranjera. Porque, además de que no sabía inglés, me estaba dedicando a mirar a los actores que andaban por allí. Después, la cena también fue aburridísima y ya ni siquiera había gente importante.

Plano final

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EL VERDUGO (1963)

Cartel promocional

ESTRENO: 17 de FEBRERO de 1964
DURACIÓN: 1 h 31 min

Dirección: Luis García Berlanga
Guion: Luis García Berlanga y Rafael Azcona (colaborador: Ennio Flaiano)
Productor: Naga Films S.A. de Madrid y Zebra Films S.P.A. de Roma
Productor ejecutivo: Nazario Belmar
Música: Miguel Asins Arbó
Fotografía: Tonino Delli Colli 
Decorador: José A. de la Guerra
Vestuario: Humberto Cornejo
Peluquera: María Teresa Gamborino

Realizada en los Estudios CEA de Madrid
Laboratorios: Madrid Film

Depósito Legal: Nº M-9964-1963

Plano inicial: la leche migada

SINOPSIS

José Luis Rodríguez (Nino Manfredi), empleado de una funeraria, proyecta emigrar a Alemania para aprender mecánica: «una cosa más moderna». Un día, recogiendo el cadaver de un reo que ha sido ejecutado, conoce al verdugo Amadeo (Pepe Isbert). Como el tranvía va a tardar mucho en llegar, José Luis y su compañero (Ángel Álvarez) invitan a Amadeo a ir con ellos en el coche fúnebre. Al bajar del coche, Amadeo se olvida su caja de herramientas en el coche y José Luis se la lleva a su casa. Allí conocerá a Carmen (Emma Penella), hija de Amadeo. Un día, cuando Amadeo regresa a casa, éste los sorprende en la intimidad y los obliga a casarse «porque eso no tiene más que un arreglo». Ante la acuciante falta de medios económicos de los recién casados y a su próxima paternidad, Amadeo, que está a punto de jubilarse, trata de persuadir a José Luis para que solicite la plaza que él va a dejar vacante, lo que le daría derecho a una vivienda proporcionada por el estado. A regañadientes, José Luis acaba aceptando la propuesta de su suegro, esperando que jamás se presentará la ocasión de ejercer tan ignominioso oficio.

Berlanga se inspiró en el famoso caso de «la envenenadora de Valencia», Pilar Prendes Expósito, que fue la última mujer condenada a muerte en España mediante el garrote vil el 19 de mayo de 1959. Berlanga tuvo noticia de la ejecución trámite un abogado amigo, quien le explicó cómo el verdugo encargado de ajusticiarla, Antonio López Guerra, sufrió un ataque de nervios a la hora de llevar a cabo su función profesional. Berlanga manifestó que fue la única de sus películas que nació de una imagen, a partir de la cual construyó el resto de la historia con la colaboración de Azcona.

¿Has visto al verdugo? Le estaban pagando. Oye, ¿cuánto cobrará por esto?

Y yo que sé, la verdad es que parece una persona normal. Si yo me lo encontrara en el café o en el cine, no diría que es un verdugo.

–LISTA DE CANCIONES Y MÚSICA– 

  1. Twist «El Verdugo» – Adolfo Waitzman

A excepción de los títulos de crédito, la escena del embalse, la de la boda y la del final, la película carece de música.

José Luis López Vázquez es Antonio, hermano de José Luis, y está casado con Estefanía (María Luisa Ponte). Los tres viven juntos con los hijos de la pareja en la casa-sastrería de Antonio al comienzo de la película. El papel de protagonista estaba preparado para López Vázquez, pero al tratarse de una co-producción, fue necesario utilizar a un actor italiano. Berlanga confesaría que su relación con Nino Manfredi no fue fácil: «Hacía demasiadas preguntas» y «no acababa de parecer un español». Berlanga llegó a afirmar que «es el tipo de actor que a mí precisamente no me va bien. Es muy bueno, pero hace muchas preguntas. Nino se angustiaba porque yo no le decía nada, porque no le daba indicaciones. Por las noches me perseguía para que repasáramos juntos el guion y yo me escabullía como podía. Se sintió, el pobre muy abandonado».

El popular actor Emilio Laguna interpreta a un aduanero encargado de inspeccionar un ataúd que ha llegado al aeropuerto con un muerto en su interior procedente en un vuelo de Estados Unidos y que será trasladado por José Luis y Álvarez. Abajo, la famosa escena en el aeropuerto con la familia del finado corriendo detrás del coche que lo transporta.

El coche fúnebre

En El verdugo se dan cita actores de la talla de: Alfredo Landa (en la imagen con José Luis Coll), cuya voz fue doblada por José María de Penagos y que da vida al monaguillo de la iglesia donde contraen matrimonio José Luis y Carmen; Chus Lampreave, Lola Gaos y Julia Caba Alba, quienes han recibido un piso de protección oficial similar al que recibirá José Luis si acepta el trabajo de verdugo; José Sazatornil «Saza», encargado de administrar los pisos de protección oficial; Antonio Ferrandis es funcionario de la prisión en la que José Luis tendrá que ejecutar a su primer reo, interpretado por Manuel Aleixandre, ambos asiduos en las películas de Berlanga; María Isbert, hija de Pepe, representa a Ignacia, mujer de Álvarez.

Como era habitual en el cine de Berlanga, son varios los planos largos que aparecen en este largometraje. El primero de ellos ocurre ya al comienzo cuando Amadeo va en el coche fúnebre con José Luis y Álvarez y salen de la cárcel en la que han recogido el cadáver del reo ejecutado (1). El segundo plano largo muestra la entrada en casa de Amadeo antes de descubrir a su hija a medio vestir con José Luis y que provocará el matrimonio de éstos (2). Otro plano largo nos enseña la llegada de los novios a la iglesia mientras los monaguillos recogen la alfombra de la boda de alta alcurnia celebrada inmediatamente anterior a la suya (3). El último plano largo del film tiene lugar cuando José Luis es transportado, o mejor dicho arrastrado, al patíbulo detrás del condenado antes de la ejecución (4). En esta escena el verdugo se convierte en víctima, situación que simboliza toda la película y la forma en cómo la vida nos guarda trampas por las que una decisión puede condicionar el resto de nuestras vidas. La famosa escena tuvo lugar en el patio de un gimnasio y, cuando el decorado estuvo listo, Berlanga se encargó de que la puerta que aparece al fondo fuera muy pequeña para dar la sensación de lejanía.

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LOCALIZACIONES

La película está rodada en MADRID y MALLORCA. La dirección de la casa madrileña donde consiguen el piso nuevo de protección oficial es «Polígono Sur, Grupo 4, Bloque 17, Tercero Derecha».

En la imagen inferior una parada de Metro o Subterráneo. Después, los tres protagonistas principales disfrutan de un helado frente a la calle José y Fernando Serrano Súñer (hermanos asesinados de Ramón, cuñado de Franco). Más abajo, en la llegada al Puerto de Mallorca y en las Cuevas del Drac.

José Luis en Mallorca para su primera ejecución
«Don José Luis Rodríguez, se busca a José Luis Rodríguez»

AUSTRO-HÚNGARO, LA PALABRA FAVORITA DE BERLANGA

La palabra se menciona en todos los films de Berlanga. En esta ocasión, el encargado de pronunciarla es Félix Fernández, organista de la iglesia, quien ya hizo de pobre en el film anterior de Berlanga –Plácido–, en referencia a una obra que va a ser estrenada esa noche y que se titula Idilio austro-húngaro. En la imagen inferior se le puede apreciar devorando los recortes de las hostias a consagrar en la iglesia al lado de Alfredo Landa.

La película se estrenó en el XXIV Festival de Venecia de 1963 y llegó a los cines de Madrid a comienzos de 1964. Considerada una de las mejores películas de la historia del cine español, El verdugo satiriza los rasgos más oscuros de la España de los años sesenta con un sentido del humor capaz de ganar para su causa la consideración de cumbre de la comedia negra. Bajo la visión propuesta por la película sobre la hipócrita y corrupta sociedad española, Berlanga elabora lo que el crítico José María Latorre definió como «el sentimiento tragicómico de la existencia» que le acompañará en el resto de su filmografía.

La situación política no ayudó con el estreno. En abril de 1963 había sido ejecutado Julián Grimau, y, en agosto, dos semanas antes del estreno veneciano, habían recibido garrote vil los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado. Sorprende que Berlanga lograra burlar la vigilancia de los censores, aunque, como era de esperar en la España controladora de Franco, la película recibiera numerosos cortes por duración de 4 minutos y 31 segundos como el director indicó años después. El embajador de España en Roma, Alfredo Sánchez Bella escribió que era «uno de los más impresionantes libelos que jamás se han hecho contra España; un panfleto político increíble, no contra el régimen, sino contra toda una sociedad». 

La película se rodó como coproducción entre España e Italia y obtuvo el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor guion, así como el del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz para Emma Penella.

Plano final: Adios Mallorca

Como suele ocurrir en el cine de Berlanga, al comienzo de sus películas los protagonistas suelen encontrarse en una situación difícil de la que tienen que salir mediante la resolución de uno o varios problemas concretos. Al final, después de una odisea en la que el espectador puede llegar a pensar que finalmente se solucionaría el problema, están en una que es infinitamente peor.

CURIOSIDADES

La película se rodó en 110 tomas.

Para la escena de la boda, Berlanga se basó en la suya propia con su esposa María Jesús, cuando les tocó casarse después de una boda de gran postín.

Emma Penella, quien da vida a Carmen en la película, alcanzaría un enorme éxito con su papel de Concha en la popular serie de televisión Aquí no hay quien viva entre 2003 y 2007. La actriz fallecería en agosto de 2007 a la edad de 76 años.

Nino Manfredi fue doblado al español por José María Prada.


KIKI, EL AMOR SE HACE (2016)

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— PELÍCULA ESTRENADA EL 1 DE ABRIL DE 2016 —

Productora: Vertigo Films
Duración: 1 hora 42 minutos
Director: Paco León
Guión: Paco León, Fernando Pérez (basado en The Little Death, film escrito y dirigido por Josh Lawson)
Fotografía: Kiko de la Rica

 

Película rodada en MADRID
(Madrid, Navalcarnero, Alcorcón, Torrejón de la Calzada,

Villanueva del Pardillo, Las Rozas, Valsaín)

FOTOGRAMAS DE INICIO

FRASE DE LA PELÍCULA: 

«¿De qué te ries? ¿Te estás riendo de mi? Algo intimo que te estoy mostrando y no está bien que te rías. ¿Soy rara? No soy rara, tengo mis cosas y soy diferente pero rara no soy.»
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PRIMERA PAREJA

Cinco historias de amor y de curiosas filias sexuales coinciden en un calenturiento verano madrileño. La primera es la historia de Alejandro (Alex García) y Natalia (Natalia de Molina) y la atracción que a ella le produce ser asaltada con violencia, condición rara que se conoce con el nombre de harpaxofilia. Esto creará determinados problemas con su pareja. El mismo patrón se seguirá en las demás historias en la que todos los personajes tendrán que lidiar con estas particularidades que no serán entendidas fácilmente por todos. En la segunda, Paco (Paco León) y Ana (Ana Katz) van al psicólogo para mejorar su vida sexual y, después, reciben la visita de su amiga Belén (Belén Cuesta). La tercera relación cuenta la historia de Antonio (Luis Callejo) y Candela (Candela Peña), obsesionados con quedarse embarazados. Ella siente placer sexual al ver llorar a alguien, condición conocida con el nombre de dacrifilia. En la cuarta historia, José Luis padece somnofilia, excitación sexual causada al ver a alguien durmiendo, y aprovecha para masturbarse en la cama por la noche mientras Paloma (Mari Paz Sayago), su mujer paralítica, duerme. La última historia presenta a Sandra (Alexandra Jiménez) y su relación con la elfilia, una atracción obsesiva por determinados tejidos. Para disfrutar de sus parafilias, los personajes tendrán que decidir cómo integrarlas en sus vidas. Sus sentimientos, sus miedos y sobre todo su sexualidad se transforman rompiendo tabúes, adentrándose en una etapa nueva, emocionante y libre donde no se reniega ni del placer ni del amor.

LAS FILIAS

 

SITUACIONES GENERADAS POR LAS FILIAS

:Canciones:

– Foto para ti (Mariel Mariel)
– Enamorada (Pedrina y Rio)
– Cuando calienta el sol (Orquesta Pérez Prado)
– Eso es el amor (Franck Pourcel)
– Este mundo (Gypsy Kings)
– Agitata da due venti (Antonio Vivaldi)
– Nocturne No.2 in E flat, Op. 9 No.2 (Chopin)
– Africa (L’Ete Indien de Cutugno)
– Enamorada Remix (Mr. K y David Borrás Paronella)
– Sexy Party (Mr. K y David Borrás Paronella)
– Kiki (Mr. K! feat. Nita)
– Teddy (Mr. K y David Borrás Paronella)

 

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PLANO FINAL

LA VIDA POR DELANTE (1958)

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Dirección y argumento: Fernando Fernán Gómez
Música: Rafael de Andrés

Acogida al Crédito Sindical

Frase:
«Estamos recién casados. Hay que visitar castillos y todo lo que le pongan a uno por delante. Si no la gente se ríe…» (Josefina)
Palabras curiosas: el término «enchufar» entendido como «colocar en un cargo a alguien que no tiene méritos para ello por amistad» se utiliza ya en la película.

 

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Plano inicial – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a ¿quién?

 

Antonio Redondo (Fernando Fernán Gómez), estudiante de Derecho de último año, va a casarse con Josefina Castro (Analía Gadé), licenciada en medicina. Sin embargo, los padres de ella la obligan a esperar a que él termine la carrera con lo que ambos pretendientes ponen todo su empeño por hacerlo lo antes posible. Finalmente, él consigue terminar sus estudios y se casan.  Después de la luna de miel, comienza su verdadera vida matrimonial. Antonio tiene problemas para conseguir un trabajo fijo con el que ayudar a la economía familiar lo que crea cierto malestar en Josefina, quien no trabaja a pesar de haber estudiado como era habitual entre las mujeres casadas durante la dictadura franquista. El matrimonio vive en casa de los padres de ella por lo que su primera misión será encontrar un piso para ellos solos…

 

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Uno de los primeros papeles de la actriz argentina Analía Gadé en España

 

NO SIGAS LEYENDO SI NO QUIERES CONOCER EL RESTO DEL ARGUMENTO 

Los trabajos de Antonio serán variados: vendedor de aspiradoras, presentador de espectáculos musicales, extra en el teatro, maestro de un colegio femenino (en el que estudia Rosa Sanchidrián, papel interpretado por Gracita Morales). El trabajo de enseñante es el más estable aunque en casa Antonio le dice a Josefina que es una escuela de chicos para que su mujer no se ponga celosa. Sin embargo, un día Josefina va a esperar a su marido a la salida del trabajo y se da cuenta de la verdad y sale corriendo enfadada. Al volver a casa Josefina le dice a sus padres que Antonio es un “sultán, un gallo en su gallinero”.

 

Para arreglar sus problemas, el padre de Josefina les va a dar el dinero con el que alquilarán un piso muy pequeño y viejo a cambio de que Antonio abandone su trabajo en el colegio. Un día invitan a casa a Manolo (Manuel Aleixandre), antiguo amigo de Antonio y bon vivant millonario, que va a “enchufar” a Antonio en un bufete de abogados. Manolo representa el éxito que el matrimonio anhela y que todavía no ha podido conseguir. La vida matrimonial continua adelante a pesar de las estrecheces económicas. Antonio le regala un coche a su mujer y un día ésta tiene un accidente. En comisaría, declaran las dos partes involucradas: Josefina y dos camioneros que transportaban animales. Cada uno cuenta su versión de los hechos favoreciendo respectivamente su inocencia. El único testigo (José Isbert), tartamudo, tarda mucho tiempo en declarar lo que vio pero no sirve para esclarecer los hechos ya que, en realidad, no vio nada.

 

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Fernando Fernán Gómez agradece su breve aparición a José Isbert

 

El primer trabajo como abogado de Antonio será, precisamente, defender a su mujer en el juicio por el accidente de tráfico. Antonio hace un pésimo trabajo y Josefina pierde el pleito por lo que tendrá que pagar una multa de mucho dinero a los dueños del camión. Antonio abandona el bufete ya que se da cuenta de que la abogacía no es lo suyo: “Manolo tenía razón, tenía que haberme aplicado más en los estudios». Josefina decide entonces abrir una consulta de psiquiatría para poder traer más dinero a casa a través de la cual gana mucha popularidad entre hombres de mediana edad debido a su belleza. Josefina no aguanta las continuas insinuaciones de los hombres y cierra la consulta cuando Antonio descubre que sus pacientes no son todas mujeres como ella decía. La película termina con un paseo del matrimonio en el que, una vez más, hablan sobre las posibilidades de triunfar en el futuro. Al final aparece de nuevo el amigo Antonio, en un lujoso coche y acompañado por varias señoritas, símbolo del éxito que continúan buscando Antonio y Josefina. La película comienza y termina en la misma escena con el matrimonio gritando “te esperamos, Manolo” mientras éste se marcha en el coche con las mujeres por lo que se revela que toda la historia es un flashback que fortalece la idea de búsqueda continuada de la felicidad por parte de los dos protagonistas de la película.

 

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Plano Final – Antonio y Josefina gritan «te esperamos» a Manolo

CULTURA Y SOCIEDAD

 

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Antonio intenta vender una aspiradora, artículo poco extendido en la España de 1958

 

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Publicidad del «Anis Marabú» en un tranvía de Madrid

MENSAJEROS DE PAZ (1957)

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ESTRENO: 10 de DICIEMBRE de 1957
[Cine CAPITOL, Madrid]

Duración: 1 h 17 min

Director: Jose María Elorrieta

Argumento: J.M. Iglesias y J.M. Elorrieta
Guión y diálogos: Jose Manuel Iglesias
Música: Cristóbal Halffter
Rodada en la ciudad de MADRID
Estudios: Sevilla Films
Acogida al Crédito Sindical 1957

Frase:
Melchor: “Ay Baltasar, cómo olvidas que hoy el mundo es desconfiado y materialista”.

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Plano inicial

ARGUMENTO:
     Los Reyes Magos consideran que los niños están perdiendo la ilusión a causa de la influencia de los adultos. Para solucionar el problema, se les permite venir al mundo (a Madrid) como personas normales y con la prohibición de hacer magia. El proceso de adaptación pasa por el cambio de 500 monedas de oro del siglo I a pesetas, abrir una cuenta bancaria a nombre de los tres, ir personalmente a comprar juguetes en una juguetería, entre otras acciones difíciles de entender para las personas con las que se van encontrando. Paseando por la calle son confundidos con tres reyes magos que iban a participar en la cabalgata de Madrid y que habían ido a tomar una copa mientras esperaban el comienzo…

 

 

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El día de Reyes se acerca

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CONCHA VELASCO, CON 18 AÑOS 

La cabalgata termina en un hospital infantil en la que los reyes tendrán la oportunidad de ver a los niños enfermos. Viendo que llaman demasiado la atención paseando vestidos como reyes magos, deciden ir a comprarse unos trajes. Los reyes, ya con traje, visitan a la madre y la hermana (Concha Velasco) de Andresito, un niño al que han conocido en el hospital y que está triste porque su padre se ha ido de casa con su amante. Después de la visita, van a un restaurante de lujo e intentan pagar con un cheque firmado con sus verdaderos nombres. El maitre (Teófilo Palou) llama a la policía y los llevan detenidos a comisaría. El comisario (Santiago Rivero) piensa que están borrachos y manda encerrarlos en el calabozo. Durante la noche, hablan con el carcelero (Francisco Bernal) y, para que les deje salir, le cuentan lo que ha pedido su hijo causando su gran sorpresa y accediendo a que salgan de la celda.

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LOS REYES VISITAN EL HOSPITAL INFANTIL

Cuando salen de comisaria, van a buscar a Enrique (Antonio Casas), el padre de Andresito, a la sala de baile que frecuenta éste para convencerle a que vuelva con su familia. Allí la señorita Marichu (Mariangela Giordano) les informa de que Enrique trabaja ahora en el cine. En la sala de baile, Gaspar (Rafael Luis Calvo) da un discurso a petición de Marichu después de que ésta los presente como los Reyes Magos. El discurso habla de la importancia de la familia como «mantenedora de los principios de Cristo». El día siguiente los reyes van a los estudios de cine para hablar con Enrique y decirle que su hijo está en el asilo debido a un principio de parálisis en la pierna y que le prometieron que Enrique lo visitaría el día de Reyes. Mientras asisten a un rodaje, Melchor (Félix Dafauce) habla del valor del cine como instrumento cultural y de propagación de buenas costumbres. Después los reyes van a ver un equipo de fútbol en el que juega José María (Mario Berriatúa), prometido de la hermana de Andresito, y Baltasar (Antonio Almorós) utiliza sus poderes para evitar que un defensor rival lesione a José María y le impida ser seleccionado para jugar con España.

 

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Los Reyes Magos asisten a un partido de fútbol del Rayo Vallecano

El día de Reyes, los tres llevan regalos a las diferentes personas con las que se han encontrado en su estancia madrileña. Regalan una máquina de escribir a Marichu para que abandone su trabajo de bailarina y trabaje de mecanógrafa como deseaban sus padres; una bicicleta al comisaría que no podía permitirse porque costaba muy cara, y, el más importante: la visita de Enrique a Andresito. La película termina con el coche de los magos pasando por encima de un periódico que anuncia la inminencia de un grave conflicto bélico. Los mensajeros de paz han conseguido el cometido por el que vinieron a la tierra.

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Palabras curiosas:

1.    “Radioescucha” se usa con el significado, también presente en la película, de “radioyente”.
2.    “Asilo”, residencia/hospital infantil.
3. “Pasta”, dinero. Ya se usaba en 1957 con el mismo significado popular que tiene hoy.

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GRAN VÍA DE MADRID, CON EL SEPU (PRIMERA CADENA DE GRANDES ALMACENES DE ESPAÑA)

 

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Plano final: los reyes regresan a casa